Los avances en la biología molecular y la genómica han permitido a los investigadores descubrir roles para la regulación epigenética en una diversidad de procesos biológicos previamente inexplicables por la genética clásica. Estos mecanismos epigenéticos se manifiestan como una variedad de modificaciones y estados de la cromatina, que alteran la función génica de manera transitoria o persistente y actúan como un vector para el paso de la información. Por ejemplo, se ha prestado mucha atención a las contribuciones de las aberraciones epigenéticas durante la oncogénesis. De hecho, los cambios epigenéticos han sido designados como uno de los distintivos del cáncer [1–3]. Los fenotipos oncogénicos pueden surgir cuando un insulto o una mutación en una vía epigenética crea información epigenética hereditaria que se pasa a través de la mitosis. Sin embargo, las neuronas maduras ya no sufren mitosis y, por lo tanto, no tienen la obligación de pasar información a las células hijas. Esto hace que el sistema nervioso desarrollado sea un sistema interesante para estudiar la regulación epigenética. ¿Qué regulación epigenética se requiere en las neuronas postmitóticas y cómo se establece y mantiene? ¿Hay consecuencias por la mala regulación de estos procesos que se manifiestan en las enfermedades humanas? Si es así, será importante determinar la contribución de los mecanismos epigenéticos a enfermedades complejas como los trastornos del espectro autista (TEA) y los trastornos neurodegenerativos, donde la identificación de una etiología puramente genética ha sido difícil de alcanzar
Psicologia y Mente
miércoles, 19 de abril de 2023
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